Tuesday, July 11, 2006

The Clinic, el triunfo de la heterodoxia.

The Clinic, el triunfo de la heterodoxia.
Introducción:

Diez años después del retorno a la democracia miles de chilenos tuvieron una razón más que los resultados del fútbol y las chicas de La Cuarta para detenerse en los quioscos. De pronto entre la solemnidad de las publicaciones del periodismo tradicional aparecen titulares como “En Agosto: Cagó Augusto“, “Ávila Cagó por el Chico” y “Colo Colo como el Culo Culo”. Portadas con un fuerte contenido, que si bien se enmarcaban en la sátira, entre chiste y chiste, decían algo que no se había dicho y dejaban un saborcillo a verdad. Lo único que se conocía de esta nueva publicación era el nombre “The Clinic” con el lema “Firme junto al Pueblo”.
De eso ya pasaron ocho años, y The Clinic es la revista pagada con mayor circulación en nuestro país, rompiendo subversivamente con las convenciones del periodismo tradicional. Sus reportajes más de alguna vez se han enfrenado a temas que para otros medios han sido sinónimo de querellas y sanciones. Por alguna razón The Clinic se ha librado de los tribunales, recordemos el completo reportaje sobre Raul Hasbún, titulado en portada “Enemigo público numero 2” , realizado por la periodista entrevistada para este ensayo, que no estuvo siquiera cerca de causar polémica. Distinta suerte tuvo una liviana imitación al mismo personaje en el programa “De Pe a Pa”, que se ganó una sanción del 23 Juzgado del Crimen de Santiago interpuesta por el Consejo Nacional de Televisión que consideró la tibia parodia “una ofensa para todos quienes profesan la religión católica” (Cooperativa, 2004)
Debido al caso antes señalado y otros de tan peculiar importancia nació la pregunta o hipótesis que da vida a este ensayo: ¿por qué, a pesar de su feroz critica social, The Clinic no ha sufrido querellas en su contra? ( O al estilo de The Clinic ¿Cómo a estos gallos no los han metido presos?).
En las siguientes páginas intentaremos encontrar una respuesta a este verdadero enigma.
El camino a seguir es complejo, porque parece una revista de humor, pero también tiene investigaciones periodísticas profundas y muy cuidadosas de sus fuentes. También podríamos abordarlo como un medio de periodismo serio, pero dice garabatos de grueso calibre en sus páginas y truca la mayoría de sus fotos con un “photoshopeo” descarado.
Para elaborar este ensayo analizaremos el fenómeno The Clinic desde dos teorías.
La primera de ellas será la teoría del carnavalización de Mijail Bajtin, que puede servir de guía para comprender el uso del humor como una forma libre y sin censura.
La segunda, será la teoría de campos de Pierre Bourdieu, que nos permitirá contestar nuestra hipótesis a través de conceptos claves como, capital cultural, habitus, heterodoxia y ortodoxia.
También trataremos de explicarnos como hipótesis secundaria, si en términos discursivos y comunicacionales, se produjo un vacío en el humor político que estaría llenando The Clinic, o se trata de una nueva forma de humor político. Revisaremos parte de la historia del humor político en Chile para esclarecer esta pregunta secundaria.
El objetivo del ensayo es saber que es lo que ha permitido a The Clinic darse libertades que otros medios ni siquiera imaginan posibles.


Desarrollo:

Días Absurdos

A mediados de 1998 la política de consenso vivía su esplendor en nuestro país. Durante los 90 y con la llegada de la democracia, existió una suerte de “pacto de no agresión de orden discursivo entre las fuerzas políticas” (Santander, 2005: 4). La concertación no hacia mucho daño a la derecha y viceversa.
Por otra parte después de 10 años del triunfo del No, nuestro país era testigo de una lenta transición donde la figura de Pinochet se mantenía como un punto de tensión silenciosa.
Dentro de ese contexto el ex dictador es detenido en Londres en la London Clinic. En esa época Chile se preparaba para el enfrentamiento entre Ricardo Lagos y Joaquín Lavín y por primera vez la figura de Augusto Pinochet estaba fuera territorialmente del acontecer nacional. Fue la oportunidad en que varios seguidores del General , incluido el candidato de la Alianza, olvidaron sus nexos y le dieron la espalda con claros fines electorales.
Eran días plagados de absurdos, donde autoridades concertacioncitas torturadas en el régimen militar defendían al ex dictador de leyes extranjeras, poniendo el concepto de gobernabilidad del país por encima de tratados internacionales y algunos de sus pupilos políticos reconocían los excesos de su gobierno.
Este absurdo también era reconocido desde el exterior, al comparar el trato que le daba la prensa internacional y la prensa chilena, que se refería al tema con timidez y un lenguaje lleno de eufemismos: “Allí donde en el exterior y en privado se dice dictador, en la prensa chilena aparece general en retiro. Allí donde se habla de dictadura, se cambia por régimen militar. Y en donde se acusa de crímenes de lesa humanidad, asesinatos y torturas, en el establishment comunicacional se habla de procesos” (Alonso, 2005. Citando a Velasco)
En este escenario se abrió una fisura, como explica Patricio Fernández, director de The Clinic. “ No es casualidad que se llame The Clinic y haya nacido cuando Pinochet fue detenido en Londres. Durante mucho tiempo Chile estuvo con un bozal y envuelto en una nube de terror. Eso duró bastante más que la dictadura. Eso duro hasta que Pinochet se convirtió en humano, dejó de ser un símbolo y paso a ser una persona enferma, detenida en un Hospital afuera como si fuera de carne y hueso. En ese momento uno se da cuenta de que se pueden decir más cosas de las que se pensaba (…) el nombre, el tono, visto con criterio histórico no es casual“ ( Mena, 2003) .
“The Clinic”, nació como una publicación en forma de pasquín de cuatro paginas hecho en casa y sin ninguna proyección de medio informativo que según Fernández, se repartió gratuitamente entre un grupo de amigos .
Era una publicación extraña porque se reía del general detenido en la capital inglesa, de los políticos de derecha y de la defensa concertacionista. Era de izquierda, pero también parecía de derecha, tanto así que se comentaba que era financiada por empresarios ligados a Pinochet. “ con el tiempo nos fuimos dando cuenta que más allá del viejo ( Pinochet ) y su resplandor, en Chile, como en todo país o seguramente más, había absurdos permanentes”.
( Mena, 2003)

El golpe de las portadas

The Clinc empezó lentamente a aparecer en los quioscos y sus portadas comenzaron a ser parte de la discusión social, se generó una identificación con la satirización que se le hacía al campo político, que para muchos no había cumplido con las expectativas, que se generaron con la llegada de la democracia una década antes.
Además estaba lejos de ser un medio de crítica de la izquierda extra parlamentaria,
“grave, trágica, de retórica pesada, de largas columnas, de furiosas invectivas, barroca, culterana, un poco estrambótica, siempre excesiva, conceptual, como vestida para una ocasión burocrática o un funeral, con un dejo de melancolía y un clima que asemeja a la pintura épica del siglo 19. Por sus páginas no corre la vida, sino el frío escalpelo del pensamiento (…) más veterana se ve la izquierda mientras más comprometida con la gravedad. Y más contrapuesta con su hermana bastarda la post izquierda del carnaval” ( Brunner, 2000: 2)
The Clinic comenzó a ganar espacios dentro del público, al no ser “un diario grave, es irónico en esencia, eso captura al público y hace que sea transversal.” (Delgado, 2006)
Con el explosivo incremento de lectores llegaron también algunos enemigos, que le hicieron más de algún “cariñito” a su director, que no se adjudicó ningún grupo político ni económico del país, por lo que se podría hablar de un hecho aislado de algún mal humorado detractor. Sin embargo, en el país de los mártires este hecho rápidamente victimizó al Clinic lo que le dio una pequeña notoriedad publica que fue bien aprovechada, ya que con la ayuda de sus portadas, las que cada vez eran más punzantes, pero cargadas de sátira, el pasquín de 4 páginas en su octavo número, pasó a ser una publicación quincenal de doce, y con un tiraje de 10 mil ejemplares. Así lo recuerda Fernández “después lo sacamos en los quioscos. Ahí nos juntamos con Pablo Dittborn, pusimos un millón de pesos y empezó, con la colaboración de un montón de gente como Rafael Gumucio, Ángel Carcavilla, Álvaro Díaz y muchos otros, y todos trabajábamos gratis. Teníamos un computador en la casa“. ( Mena, 2003)
Las portadas han sido una de las razones más importantes del éxito de The Clinic, un arma para atraer la atención de los lectores desde la primera, con Pinochet preso en Londres, que motivó el nombre del pasquín, pasando por el también histórico “Ávila cagó por el chico” en alusión a la disputa entre el senador ex PDD con el actual ministro del interior Andrés Zaldivar hasta el reciente “¿estamos guateando?” que critica los primeros cien días de la presidenta Michelle Bachellet . Refiriéndose a las portadas, Fernández es claro" Fue como destapar una olla (…) No en el sentido de revelar algo que nadie más sabe, sino que empezamos a hablar en un tono suelto cosas que hasta entonces eran tabú. Usar otro lenguaje, el de los bares, no el de la prensa". ( Mena, 2003)

El carnaval de The Clinic.

Al preguntarnos ¿por qué, a pesar de su feroz critica social, The Clinic no ha sufrido querellas en su contra?
Debemos analizar su principal arma, la satirización. Desde la edad media la sátira ha sido parte de la relación entre el pueblo y el poder. Mijail Bajtin habla de la carnavilización.
Una de las primeras formas de la cultura cómica popular fueron las fiestas carnavalescas, donde bufones y payasos ofrecían una visión de mundo distinta a la oficial, que en esa época correspondía al Estado feudal y a la iglesia.
“A diferencia de la fiesta oficial, el carnaval era el triunfo de una especie de liberación transitoria, mas allá de la orbita de la concepción dominante, la abolición provisional de las relaciones jerárquicas, privilegios, reglas y tabúes. Se oponía a toda perpetuación, a todo perfeccionamiento y reglamentación.
El individuo parecía dotado de una segunda vida que le permitía establecer nuevas relaciones, verdaderamente humanas , con sus semejantes. La alineación desaparecía provisionalmente“. (Bajtin, 1978: 15) “las leyes, prohibiciones y limitaciones que determinan el curso de la vida normal (…) se cancela durante el carnaval: antes que nada , se suprimen las jerarquías y las formas de miedo (…) es decir, se elimina todo lo determinado por la desigualdad jerárquica social y por cualquier otra desigualdad (…) se aniquila toda distancia entre las personas y empieza a funcionar una especifica categoría carnavalesca: El contacto libre y familiar entre la gente. ( Bajtin, 1979: 173) . La mayor virtud de estas manifestaciones era que por medio de la comicidad, otorgada por las otras tres categorías carnavalescas según Bajtin, la excentricidad , las disparidades carnavalescas y la profanación; se puede revelar osadamente la verdad del mundo y el poder.
Batjin hace un certero análisis donde señala que la primera instancia de la satirización es superar al censor interior, más que a la censura externa. “La risa superó no sólo la censura exterior, sino ante todo al gran “Censor Interior”, el miedo a lo sagrado, la prohibición autorizada, el pasado, el poder, el miedo anclado en el espíritu humano desde hace miles de años. La risa expresó el principio material y corporal, en su autentica acepción. Permitió la visión de lo nuevo y lo futuro. Por lo tanto, no sólo permitió la expresión de la concepción popular antifeudal, sino que contribuyo positivamente a descubrirla y a formularla interiormente (…) Por eso fue que la risa nunca pudo ser convertida en un instrumento de opresión o embrutecimiento del pueblo. Nunca pudo oficializarse, fue siempre un arma de liberación en las manos del pueblo“.(Bajtin, 1979: 89)
De hecho, Bajtin profundiza aun más su análisis, introduciendo el concepto de la risa cruel. Afirma que cuando se pasa la alegría, “la risa se quita la mascara y se comienza a reflexionar sobre el mundo y los hombres con la crueldad de la sátira” ( Vieira, 2003: 3 )

Carnavalización a la chilena

Este recorrido histórico de la sátira no nos deja fuera, ya que nuestro país tiene una larga historia de satirización, que data desde 1858 donde se publicaron hasta el 1900 un centenar de revistas las que al igual que The Clinic, en su primera edición, estaban compuestas solo por cuatro páginas.
Podemos hablar de 4 períodos, el antes mencionado, (1858 - 1900) donde se destaca la figura de Juan Rafael Allende quien usando grabados y poesía introdujo la prensa satírica, siendo su obra más recordada el Padre Cobos de tendencia liberal y con un marcado sello anti clerical, sus víctimas predilectas fueron los gobiernos de Santamaría y Balmaceda. El segundo período de 1900 a 1973 tuvo como protagonista la revista Topaze y su creador Jorge Délano, más conocido como Coke, esta publicación fue cerrada a fines de los años 70. Sin embargo un momento histórico de la sátira se vivió durante el gobierno de Allende (1970 - 1973) donde los escritores luchaban desde sus trincheras, enriqueciendo el humor gráfico hasta que ocurrió el Golpe Militar. Esta tradición tuvo tibias resurrecciones en el tercer periodo que va desde 1973 hasta 1989 con “El Fortín Mapocho”, y las pequeñas secciones de humor político de las revistas Hoy, Análisis, Cauce, Apsi, Pluma y pincel, el Humanoide, la bicicleta, y su contraparte “El Negro en el Blanco” un pasquín de corte “derechista”.
El cuarto y hasta ahora último periodo (1990 - 2006…) comenzó con un anticuado modelo de Topaze que circuló con el diario la Tercera, otros intentos de humor político se desvanecieron porque fueron perdiendo fuerza como crítica social y como toda la prensa de esa época hasta la llegada de The Clinic, reflejaban el período “de consenso” post vuelta a la democracia. Donde los medios que lograron sobrevivir a la llegada de ésta, intentaban no dañar “en la medida de lo posible” a sus adversarios políticos. La satirización y la crítica no eran admitidas en un escenario donde se evitaba todo tipo de tensiones, para dar la impresión de estabilidad que el país necesitaba.
Éste rol crítico y de satirización política volvió a ser ocupado por The Clinic y quizás con una debida distancia temporal podamos hablar de un quinto periodo con la aparición de la histórica portada de la revista con la imagen de Pinochet preso en Londres en 1998.

El recién llegado subvierte el campo.

Para responder la pregunta de ¿por qué, a pesar de su feroz critica social, The Clinic no ha sufrido querellas en su contra? debemos entrar de lleno a la teoría de campo de Pierre Bourdieu.
The Clinic entra en 1998 al campo periodístico y en cosa de un par de años comenzó a ganar un capital cultural con su discurso alternativo, con claras estrategias de subversión y cierto carácter herético gracias a su discurso cargado de critica satírica e investigaciones lejanas al consenso imperante, lo que Bourdieu denominará “heterodoxo“. Así es como este pasquín que emergió de una fisura en la teoría de campos comenzó a buscar un espacio ante un campo “ortodoxo“, dominado por el duopolio conformado por Copesa y El Mercurio.
La revista, se instala en el campo periodístico con una estrategia subversiva propia de los recién llegados. Sin embargo, esta irrupción fue tan exitosa que en cosa de 8 años, pasó de diez mil ejemplares en su primera edición quincenal hasta los 49.741 ejemplares vendidos y un nivel de lectoría de 212.361 según el estudio de la ANP en el período de Julio a diciembre del 2005, convirtiéndose en la revista pagada con mayor Circulación y lectoría en el país.
Otro aspecto de la teoría de campos que nos permite explicar el fenómeno y éxito de The Clinic es la noción de “habitus” ya que la revista a pesar de entrar como un medio heterodoxo dentro del campo periodístico, se instaló en él con una estrategia heredera de la sátira chilena más crítica, que estaba dormida al igual que la investigación periodística durante la década del noventa, y comenzó a transformar la esfera del campo periodístico introduciendo nuevos códigos al campo, como la utilización de fotomontajes computacionales y una nueva forma de lenguaje grotesco casi Bajtiniano, lejano al periodismo tradicional, que renueva el campo y lo nutre con nuevas formas y modos.
De esta manera y debido a su éxito, ha ganado capital simbólico dentro del campo, pues su propuesta ganó valor en los agentes sociales. El dominado entró ejerciendo una fuerza de violencia simbólica.
El velo de la sátira disminuye su agresividad. Esto hace que algunos no quieran tomarlo en serio, dentro del campo periodístico chileno. Ante la pregunta de cómo aceptó el campo periodístico a la revista, la ex - periodista de The Clinic, Alejandra Delgado nos aclara, “No, no le otorgó importancia real. Hay gente que pensaba que The Clinic era un hueveo eterno y sin resguardo ético de las fuentes. Yo creo que para muchos era más conveniente tomar el Clinic como un hueveo, que tomárselo en serio, pero “entre broma y broma , la verdad se asoma”. La verdad es que no es un diario grave, es irónico en esencia , eso captura al publico y hace que sea transversal. Los intelectuales se apestaron porque no vieron un proyecto político en el diario, no les pareció porque se reía de ellos y de todos. El público de izquierda pensó que el diario era contestatario, pero el diario mutó y sigue mutando“ .Bajtin, sirve para explicar esta reacción de la intelectualidad y la izquierda chilena “El carácter universal de la risa grotesca . El humor cruel no esta dirigido contra acontecimientos negativos aislados de la realidad sino contra toda la realidad, contra el mundo perfecto y acabado“ (Bajtin, 1978 :44).
Se contesta así la pregunta que nos ha llevado a elaborar este ensayo, ya que las tensiones entre los campos periodístico, político y económico, necesitan de esta fisura, de esta vía de escape, que nos entrega el carnaval del The Clinic, que por medio de la sátira hace que los temas serios y las tensiones entre los campos, que se dan en nuestro país, sean tomados desde el espacio libertario del “mundo al revés” donde todo esta permitido. Ya que (volviendo nuevamente a esta cita clave) “ a diferencia de la fiesta oficial , el carnaval era el triunfo de una especie de liberación transitoria, mas allá de la orbita de la concepción dominante, la abolición provisional de las relaciones jerárquicas, privilegios, reglas y tabúes. Se oponía a toda perpetuación, a todo perfeccionamiento y reglamentación”.(Bajtin, 78: 15)
En este espacio carnavalesco se puede decir sin temor a querellas, replicas y tensiones que un diputado la tiene “corteira”, poner en repetidas ocasiones en portada un intocable ex - dictador con un traje a rayas o decirle en la cara a la actual presidenta lo que ningún medio se atrevió o pudo decir en forma directa sobre sus primeros 100 días de gobierno “¿estamos guateando?”.





Palabras Finales:

The Clinic, nació de una fisura, de la necesidad expresarse de un campo periodístico dominado por su “censor interior y exterior” que dormía en la complacencia y a la comodidad de la política de consenso que reinaba en el país. La irrupción de la revista, se debe a que el lector chileno, necesitaba una instancia carnavalesca , cambiar los roles y liberarse de tabúes y jerarquías. El Clinic se convirtió en la vía de escape del absurdo que el país vivía, pero que ningún medio parte de la ortodoxia, se atrevía a reconocer.
The Clinic, llevó los temas que la sociedad chilena evitaba tocar en público a la plaza Bajtiniana del carnaval, donde todo está permitido, donde todo muere y se renueva “Los hombres divididos en la vida cotidiana por las barreras jerárquicas insalvables, entran en contacto libre y familiar en la plaza del carnaval” ( Bajtin, 1979: 173).
La pregunta de ¿por qué, a pesar de su feroz critica social, The Clinic no ha sufrido querellas en su contra? Se responde en el ensayo gracias a que The Clinic más que generar tensiones las ha liberado, como una válvula de olla a presión. Nadie puede ser tan grave como para querellarse por una broma echa en la plaza carnavalesca, donde todos son iguales y donde se aceptan las diferencias, donde los reyes son coronados para ser destronados, donde se vive la relatividad con alegría y donde la risa que enmascara la critica social, nos hace cómplices de esta, ya que después de la risa viene la reflexión.
Es risa, es carnaval, es un espacio donde la critica es permitida, The Clinic no genera grandes tensiones entre campos al nivel de la querella, es entendido o se quiere entender como un chiste, dependiendo a quien le convenga, una broma bufonesca en la plaza del carnaval.
Sin embargo, no podemos terminar este ensayo aplaudiendo la “heterodoxa llegada del The Clinic a la Ortodoxia“, donde su dueño es prometido de una ministra de Bachellet. Así el recién llegado transformador se transforma después de ocho años en un engranaje más de la ortodoxia y recordemos a Brunner quien el 15 de octubre 2000 advirtió “que el peor enemigo de The Clinic será el propio The Clinic“. “Lleva oculto en su corazón el germen de su propia destrucción; a la postre, querrá ser reconocido por su inteligencia y no por el placer que proporcione; por su valor en el mercado de las ideas y no por su estatus en la jerarquía de los chistes; por la extensión y profundidad de sus columnas (…) más que por la jarana de los epígrafes o el bullicio que provocan sus mejores imágenes.” (Brunner, 2000:3)





Bibliografía:

• Bajtin, Mijail. (1978) La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento, el contexto de Francois Rabelais. Madrid.: Alianza Universal. (primera edición en ruso 1965)
• Bajtin, Mijail. (1979) Problemas de la poética de Dostoievski. Mexico, D . F.: Fondo de cultura económica, S.A. (primera edición en ruso 1929)
• Vieira, Lenita. (2003). El mundo al revés. Humor en el discurso político. ALED Revista latinoamericana de estudios del discurso.

• Mena, Rosario. (2003) , Los herederos de la prensa satírica http://www.nuestro.cl/notas/rescate/clinic1.htm

• Correa, Gabriel . Mestría en arte latinoamericano http://prodmusical.unsl.edu.ar/articulos/Rock%20mendocino.pdf

• Santander, Pedro (2005) El periodismo chileno de principios del siglo XXI: Los vaivenes entre la lucha por el poder y la sumisión al espectáculo. Viña del Mar: Escuela de Periodismo, PUCV.

• Delgado, Alejandra. (2006), entrevista realizada en Mayo con motivo de este ensayo. Alejandra Delgado se desempeño como periodista de planta de The Clinic entre el 2000 al 2006.
• Brunner, Joaquin. (2000), Mister media. Rocinante y The Clinic. http://mt.educarchile.cl/mt/jjbrunner/archives/2005/08/rocinante_y_the.html

• Alonso, Paul.(2005),THE CLINIC: la prensa satírica de Chile. Revista Latinoamericana de comunicación Chasqui. Número 92. http://chasqui.comunica.org/content/view/426/127/

• García, Mauricio, 20 dibujantes y la UP http://www.ergocomics.cl/sitio/index.php?idele=20030907194130

• Antezana, Lorena (2005). La caricatura de prensa chilena. http://www.comunicacion.uchile.cl/antezana2006.html

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• Reyes Kareen (2004) Cura Hasbún choreado por parodia del "De Pé a Pá" http://cuarta.copesa.cl/diario/2004/09/01/01.20.4a.ESP.HASBUN.html

• Cooperativa (05-11-2004) Raúl Hasbún quedó "satisfecho" con el fallo que condenó a TVN , http://www.cooperativa.cl/p4_noticias/antialone.html?page=http://www.cooperativa.cl/p4_noticias/site/artic/20041105/pags/20041105192434.html

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